sábado, 26 de enero de 2013

El Vaticinio Moche. 2040: The Moche apocalypse?

Escrito por Maribel De Paz*


Si los mayas se equivocaron, los moches bien podrían proveer la siguiente profecía del miedo. Como lo explica el periodista Roberto Ochoa, editor del libro Cosmos Moche, recientemente publicado por el Museo Andrés del Castillo: los llamados muros “del tema complejo” de las huacas de Cao Viejo y de la Luna dan cuenta de la particular alineación de cinco planetas acontecida el 11 de septiembre del año 750. “Quizá ellos pensaban que cuando se repita ese fenómeno sería el fin del mundo, y ese fenómeno se va a repetir. Será el año 2040”, dice Ochoa sin pestañear, y apela a la información proporcionada por el fascinante programa Stellarium de acceso gratuito en internet.

Más allá de presagios apocalípticos, sin embargo, lo cierto es que esta publicación cuenta con dos investigaciones que echan luz sobre esos muros considerados como la “Piedra Rosetta” del mundo Moche, en alusión a aquella que gracias al francés Champollion permitiera descifrar los jeroglíficos egipcios.

Tratando de dar respuesta a la enigmática iconografía que allí se encuentra, el antropólogo Rodolfo Sánchez Garrafa indaga en sus páginas sobre la representación del cosmos en los murales mochica; y los arqueólogos Camilo Dolorier Torres y Lyda Casas Salazar ahondan en los ritos, tránsito a lo sagrado y búsqueda de equilibrio en el mundo Moche, proponiendo que entre el “caos” de figuras de dichos muros existen indicadores del fenómeno de El Niño. La publicación, pues, busca llenar vacíos interpretativos que expliquen la cronología de la civilización Moche, cuya enigmática desaparición algunos achacan a un “mega Niño” que dejaría como bebé de pecho al que asoló en 1983.

¿El principal enigma de los moches? Responde el editor: “Este muro, que pudo ser un mapa del cosmos, del orden del mundo. Alguna vez se descubrirá cuál es el mensaje del muro, probablemente un mensaje del fin del mundo, y alguien hará una película de esto. Me da envidia lo bien que se markeatea a los mayas. Me encantaría estar en Promperú y marketear a los moches”. Entonces, para los que no alcanzaron a prepararse para este fin del mundo, no preocuparse: todavía queda el siguiente. Faltan 28 años. Tic tac.

* Publicado en Revista Caretas Nº 2263 de 20.12.2012.


2040: The Moche apocalypse?
Maribel de Paz for Caretas
Translated and adapted by Nick Rosen
January 2, 2013

The Maya were wrong, and the Moche might well provide the next frightful prophecy.


As journalist Roberto Ochoa, editor of the book Cosmos Moche, explains, the “tema complejo murals” in the Cao Viejo and Luna pyramids reveal a particular alignment of five planets, which occurred on September 11th in the year 750 A.D. “Perhaps they thought that when this phenomenon occurred again, it would be the end of the world. This phenomenon will be repeated. It will be in the year 2040,” says Ochoa, without batting an eyelid.

Beyond apocalyptic predictions, however, what is certain is that the book includes two studies that shed light on these murals, considered the “Rosetta Stone of the Moche world.”

Trying to provide an answer for the enigmatic iconography found there, anthropologist Rodolfo Sánchez Garrafa investigates the representation of the cosmos in the Moche murals, while archaeologists Camilo Dolorier Torres and Lyda Casas Salazar explore the rites, movement to the sacred and the search for equilibrium among the Moche. They propose that among the supposed chaos of the figures on the murals, there are indicators of the El Niño phenomenon. The publication, therefore, seeks to fill in the interpretive holes and explain the chronology of the Moche civilization, whose mysterious disappearance is attributed many to a “Mega El Niño” that would have made the one that struck in 1983 look like nothing.


The greatest enigma of the Moche? According to the editor: “This mural, which could have been a map of the cosmos, of the order of the world. Once they discover the message of the mural, it will be about the end of the world, and someone will make a movie about it. I envy how well the Maya are marketed. I would love to be in PromPerú and market the Moche.”

So, for those who did not manage to prepare for the end of the world, don’t worry: there’s still another one. You have 28 years. Tick tock.




martes, 15 de enero de 2013

NUESTRAS ARTES. El boom de las editoriales

Escrito por María Luz Crevoisier*

Es saludable constatar cómo en el Perú estamos viviendo un interesante movimiento editorial de carácter independiente, el cual es una alternativa a los círculos oficiales y que no se quedó en Lima, pues como una llama votiva se ha extendido por los principales departamentos del país.

Este auge, inédito en décadas anteriores al tercer milenio, se inició a fines del siglo XX como una apuesta al azar, pero con resultados que superaron las expectativas. Y ello pese a que en nuestro medio la lectura no es un ejercicio que se practique masivamente, fenómeno extendido por toda América Latina. 


Destacan en este rubro las labores pioneras de Matalamanga, Mesa Redonda y Bizarro, esta última de gran notoriedad por sus promociones a nuevos nombres. Hipocampo –cuyo nombre deriva del cuento de Valdelomar El hipocampo de oro–, desde su aparición en 1996, se ha convertido en el sello de los poetas. Está a cargo del narrador Teófilo Gutiérrez Jiménez, quien tiene varios premios por sus producciones. En el primer trimestre del nuevo año, ha proyectado editar los libros de Dalmacia Ruiz-Rozas, Róger Santiváñez, Mesías Evangelista, Evgueni Bezzubikoff y Raúl Noblecilla.

Paralelamente a este boom editorial han surgido revistas literarias de gran calidad como Etiqueta Negra, Buen Salvaje, Onice, El Hablador, En la Sala de Espera y otras. En ellas se recogen los trabajos de especialistas, la mayoría jóvenes y casi todos blogueros, pues en esta fabulosa aventura el internet se ha convertido en un soporte de primer orden.

Lima tiene gancho
"Más barato que una chela", era el grito del joven vendedor, promocionando facsímiles, revistas y libros en la Feria de Editoriales Independientes que, como cierre de año, se realizó en 2012 en el Parque Washington. Allí constatamos la participación de cerca de 20 editoriales como Casatomada, Mesa Redonda, Polifonía, Caja Negra, Mano Alzada, Pasacalle, Sarita Cartonera y de otras que evidencian el auge que está alcanzando esta actividad y que se ha extendido a provincias. 

Así tenemos que Arequipa, eternamente pionera en estas lides, se ha colocado a la cabeza de este boom bibliográfico. Por algo aspira a convertirse en la capital nacional de las artes y las letras, y para demostrarlo cuenta con editoriales independientes tan excelentes como Dragotea, El lector y Cascahuesos.

Biblioteca interior
El municipio de Huari también apoya esta actividad, como lo evidencia la reciente publicación de 20 obras literarias, entre ellas la novela Anusia, de Julio César Pozo Cuevas. Una experiencia novedosa es la de Ricardo Virhuez Villafane, quien a través de su editorial Pasacalle de Lima trabaja con diferentes regiones. Cusco, no obstante que vive una renovación literaria en los últimos tiempos, no ha priorizado una política editorialista; igual fenómeno ocurre en Cajamarca, que también cuenta con excelentes poetas y narradores. Felizmente, Puno ha sabido superar estas ausencias a través de sus editoriales Lago Sagrado e Hijos de la Lluvia, igual que lo hace Chimbote con Río Santa Editores y Ornitorrinco.

Trujillo tiene Papel de Viento, especializado en ediciones populares, mientras que Ayacucho cuenta con Editorial Altazor y Ediciones Cenáculo.

La tarea que han emprendido estos "caballeros de la letra" es harto riesgosa, pero también gratificante. Se demuestra así que ahora el Perú es un destino seguro para ese tipo de trabajos que dinamizan el desarrollo cultural e incluso lo promueven. Un ejemplo son los concursos convocados, como el de novela fantástica que está lanzando Casatomada para este año y otro que en 2010 lanzó Hipocampo, denominado Premio Libro de Poesía Breve, en el que seleccionaron cinco libros editados en 2011. Este año proyectan repetir el concurso para dar a luz a otros cinco poetas jóvenes. Enhorabuena.

*Publicado el Sábado 12 de enero del 2013 en el Diario El Peruano, Página de Artes y Letras.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Sobre el «Iris de los sueños»

Escrito por Rodolfo Sánchez Garrafa

Un día antes de presentar mi más reciente libro Iris de los sueños recibí esta afectuosa y estimulante misiva:
Apreciado Rodolfo:/ Sé que el día de mañana es trascendental para tu vida multifacética; pues, por segunda vez harás sentir y gozar a muchas personas que gustan de versos taladrantes de cuerpos y espíritus, así como despertarás en otros el deseo de acercarse al mensaje arrullador o arrollador de los poemas que brotan de la experiencia y el sentimiento. / Entiendo que tus versos serán muy bien recibidos por los viejos, quienes los saborearán como ambrosía de los dioses, y por los jóvenes con el alma abierta para recibir la mies del canto esperanzado. / Rodolfo, recibe mi fuerte abrazo y mi calurosa felicitación con un sonoro: Kawsachun Harawiq. / Luis Negrón Alonso/ Sikuta.


El árbol de las palabras
Lucho sabe cuánto lo aprecio. Sus buenos deseos fueron de alguna manera premonitorios. Lima es, como todos sabemos, una ciudad populosa; sin embargo, suele ser difícil convocar rápidamente a las personas que uno quisiera, por los mil y un obstáculos que se interponen: la distancia, el horario, las ocupaciones múltiples y disímiles de cada quien y, finalmente, el interés que puedan o no tener sobre la materia a tratar, etc. Por eso, tengo una deuda de gratitud con todas las amigas y amigos que para satisfacción mía colmaron las instalaciones del Instituto Raúl Porras Barrenechea de la UNMSM, cuyo local se halla en Miraflores.



Era de esperar que aquella noche muchas de las personas queridas estuvieran ausentes por razones imponderables, pero más allá de lo esperado también el corazón fue premiado en sus anhelos, con el reencuentro que vence a los años. Pude abrazar a inolvidables compañeros de la infancia y la juventud como Miguel Yépez Sánchez y Abel Adrián Ambía (en la universidad nos conocerían un día como los Tres Ases). Pude confirmar que al paso del tiempo, había hecho una buena cosecha de valiosas amistades: mis actuales compañeros de trabajo, todos sin excepción, apreciadas y apreciados colegas de otros tiempos, andantes de caminos comunes, amantes de singulares estrellas, guerreras y guerreros de la vida, cantores de gesta, guardianes de la tradición, innovadores, la prole felizmente insinuada.

La presentación del libro estuvo a cargo de Teófilo Gutiérrez Jiménez, escritor nacido en Jaén-Cajamarca. Él estudió en la GUE San Miguel de Piura y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ha publicado Tiempos de Colambo, libro de cuentos en 1996; Colina cruz (Hipocampo Editores, 2009). En su trayectoria destaca su condición de colaborador de los diarios La Voz, La República, Ojo y en la Revista Somos de El Comercio. Obtuvo Tercer Premio Copé de Cuento en 1989, y en el 2004 el Primer Premio de Cuento 500VL-Municipalidad de Lima.  Recientemente antologado por Roberto Reyes Tarazona como uno de los narradores representativos de los años ochenta (Editorial Universitaria 2012). Creador y director en ejercicio del sello Hipocampo Editores.

Los comentarios críticos correspondieron a María Luz Crevoisier Mendizábal, escritora nacida en Cusco. Ella proviene de una familia de intelectuales y artistas, entre los cuales destaca el artista indigenista Benjamín Mendizábal Vizcarra. Estudió Literatura y Periodismo en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cuzco. Fue miembro fundadora de la Asociación de Jóvenes Escritores y Artistas de su ciudad natal. Se inicio en el periodismo en El Comercio diario principal de la Región. Ha desarrollado su carrera profesional en diversos  medios de Lima. Actualmente colabora con la página de opinión  de El Peruano. Escribe cuentos, relatos diversos que editó y edita en Anubis.  Desde los 13 años escribe poesía y no ha cesado ni cesará  nunca en este ejercicio, inclinación, vocación o como se le  quiera denominar.

Iz. a Dcha.: Armando Arteaga Núñez, María Luz Crevoisier Mendizábal,
 Teófilo Gutiérrez Jiménez y Rodolfo Sánchez Garrafa
El Segundo comentarista crítico de la noche fue Armando Arteaga Núñez, escritor y periodista nacido en Piura en 1952. Él realizó estudios de arquitectura en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Estudió en la Academia de Cine, bajo la dirección del cineasta Armando Robles Godoy, en el Club de Teatro con Reynaldo D’Amore, y en el TUNI con Atahualpa del Chioppo. Ha sido crítico de cine en el diario Expreso y editor de la página editorial del diario Gestión. Actualmente es director del Instituto de la Tecnología y la Cultura Andina (ITECA). Entre sus principales publicaciones destacan: Callejón Sin Salida (poesía, 1986), Un amor en que aún (poesía, 2000), Terra Ígnea (poesía, 2004), Cuentos de Cortometraje (narrativa, 2002). Tiene, además, una frondosa obra poética dispersa en diversas revistas, tales como Ave Destino, La Sagrada Familia, Macho Cabrío, Kilka Blues, Hipocampo de Oro y otras.

Lo dije aquella noche: luego de la natural ansiedad que procuran los hechos que quedan fuera de control, me sentí abrumado por las opiniones vertidas. En verdad es necesario verse de cuando en cuando en el espejo, para alimentar el ego, con la moderación del caso, recordando lo sucedido a Narciso, quien acabaría lanzándose a las aguas de una profunda fuente; es obvio que la crítica ayuda a mirar mejor las cosas, a pisar con firmeza, a tomar conciencia de nuestras limitaciones, a organizar nuestra visión del horizonte.

Fue una satisfacción especial contar con la presencia de José Tamayo Herrera, sin duda el historiador cuzqueño más notable del Siglo XX, un gran intelectual y él mismo un crítico versado en materia de arte en general y de poética en particular. Le tributamos un modesto pero sincero homenaje de admiración y reconocimiento.


Cabe hacer un breve recuento de los antecedentes que preceden a Iris de los sueños. Aunque mi afición por escribir creativamente viene desde la primaria, mi valoración de la poesía como arte accesible es de los años de adolescencia en  adelante. Como todos los jóvenes de mi época, me familiaricé con la lírica del Siglo de Oro español, pero gusté mucho los romances de origen. Poco después, el romanticismo de Becker y luego el modernismo con Rubén Darío en la cumbre, por el preciosismo de su lenguaje y la musicalidad de sus rimas, terminaron por cautivarme. Mis primeras lecturas poéticas incluyen a Amado Nervo, Espronceda. La contemporaneidad tiene para mí el signo magistral de Neruda, sus caminos expresivos dominan la escena poética; después de él encuentro calideces particulares y profundas en diversas tiendas: Robinson Quintero y Piedad Bonnett de Colombia, Enrique Lihn de Chile, José  Watanabe y Antonio Mazzotti de Perú, por ejemplo.

A mi padre le disgustaban los aficionados a ejecutar música, aún cuando él mismo era un aceptable mandolinista, detestaba a los borrachos y, sentía lástima por los poetas. Por tal razón mi vocación poética fue por mucho tiempo subterránea. Sólo en los últimos años de la secundaria pude liberarme de ese condicionamiento. Tuve buenos profesores de literatura que valoraron mis escritos y leí, leí mucho, por esos años conocí la producción de Vallejo aunque debo ser sincero que no llegaba a entenderlo a cabalidad.


Gané concursos de poesía en mi Colegio Ciencias y, en una ocasión, un certamen interescolar organizado por el Club de Leones del Cuzco, habiendo obtenido un diploma que conservo y un premio pecuniario que gasté en parte invitando a mis compañeros de promoción dándome aires de adulto. Escribía poemas para algunas chicas que recibían con agrado mi correspondencia y aprecié lo que algunas de ellas escribían no necesariamente para mí.

En la Universidad San Antonio Abad, estudié derecho y antropología, así en ese orden de importancia y dedicación. Finalmente, descubriría que mi verdadera vocación estaba en entender al hombre como creador de cultura. El derecho me permitió acceder al manejo de la lógica jurídica, que sería siempre un referente indispensable en mi vida de investigador social. Mi profesión de antropólogo afirmó una sensibilidad humana particular y un cariño inmenso por el legado cultural de nuestros pueblos, creo que esos valores y principios tiñen toda mi obra científico social y, principalmente, mis escritos literarios.

No puedo decir que algunos poetas cuzqueños hayan influido tempranamente en mí. Mis lecturas serias de poesía cuzqueña fueron tardías. Avendaño, Pérez Ocampo, Alencastre, se cuentan entre mis favoritos. De mi generación relativa gusté leer a Osorio, Mendoza, Crevoisier, Ramírez, entre otros (algunos de ellos más jóvenes que yo). Además de los ya mencionados puedo decir que conozco la poesía de Luis Nieto, parcialmente la de Rozas Parravicino, Brozovich y Pantoja. De hecho, nunca pertenecí a un grupo literario; no obstante, fui un animador cultural en colegio, con la publicación de los consabidos periódicos murales y de una revista llamada “Horizonte” apoyada por Santiago Guillén.

Ocasionalmente publiqué unos poemas en el Diario El Comercio, donde una distinguida periodista editaba una página literaria. Fui amigo desde entonces de Abel Ramos Perea. En 1961 circuló una versión a mimeógrafo de un primer poemario mío titulado “Versos de Acuarela”, del cual sólo uno de mis hermanos guarda un ejemplar. En 1995 presenté en la Cámara de Comercio del Cuzco el libro “Por las Calles del Sol” que ahora conoce una segunda edición, también con el sello de Hipocampo Editores.


Siempre recité poemas ajenos. En la madurez me mostré públicamente unas pocas veces. Pienso que quien diga conocerme sin haber leído mi producción poética no me conoce a cabalidad. Los seres humanos somos un universo multidimensional, siempre fuimos multifacéticos. Al publicar poesía me brindo abierta y sinceramente a los demás. Siento a la poesía como lo más próximo al pensamiento filosófico e incluso metafísico. Creo que el tránsito del elitismo y del academicismo a una expresión más coherente con una realidad heterogénea y pluricultural es la nota saltante en la poética nacional de este tiempo.

De no ser por las personas que me inspiraron amor, es seguro que no estaría escribiendo estas líneas, que deseo sirvan para agradecer, una vez más, a todos quienes me han prodigado su amistad y su compañía, necesarias condiciones para reconocerme y sentirme humano.

No has muerto/ Te has diluido simplemente/ Tus señales se hicieron humo/ Un grillo dejó de saltar en tus venas/ La alondra enmudeció en tu ventana/ Pero tú no has muerto.


Lima, diciembre de 2012.


sábado, 8 de diciembre de 2012

EL POETA OCULTO

Una urbe de tanta tradición como el Cusco esconde sorpresas para los amantes de la poesía.

Un autor que merece ser conocido es Rodolfo Sánchez Garrafa, antropólogo y abogado que viene incursionando con solvencia en las letras.
 
Escribe: María Luz Crevoisier*
 
En Cusco, cuando se quiere expresar un pensamiento, se habla en poesía. Especialmente si quien lo hace es joven y está enamorado, por eso los requiebros, y mejor aún si son en quechua, parecen una suerte de versos.
 
Tal vez ello se deba al telurismo de la ciudad puma o a la herencia incásica del harawi, que pervive en su gente como una milenaria tradición. De ahí que existan numerosos poetas, aunque no todos logran trascender los límites locales, que forman parte de su historia cultural como Abraham Vizcarra, romántico al estilo de Lord Byron y Shelley, pero conservando el alma quechua de su medio; el modernista Benjamín Mendizábal; el "Cholo" Luis Nieto; Raúl Brozovich, surrealista e irónico; y Gustavo Pérez Ocampo, de estilo neoromántico, entre otros más.
 
En los años 60 surgieron las agrupaciones Elemento y la Asociación de Jóvenes Escritores y Artistas del Cusco (AJEAC), en los que se agruparon poetas universitarios tanto de la Ciudad Imperial como foráneos. Posteriormente, encontramos a las poetas Carmen Escalante, Grimanesa Paredes y Grizie Aguirre, esta última además de escribir poemas, es una excelente declamadora. En el tercer milenio tenemos los nombres de Williams Dávalos, Miguel Paz, Iván Yauri, Odi Gonzales,Martín Zúñiga y otros.
 
Los vates de los años 50, 60 y 70 tienen algo en común. Casi todos se dedicaron a la enseñanza o al periodismo. Sin embargo, no todos ejercieron esas disciplinas y quizá por ello son menos conocidos. Este es el caso de un poeta que además es abogado y antropólogo.
 
Autor. Cusqueño Rodolfo Sánchez Garrafa es dueño de una pluma destacada.
Nos referimos a Rodolfo Sánchez Garrafa, nacido y educado en Cusco, quien descubrió su vocación poética desde los años escolares cuando estudiaba en el Colegio Nacional de Ciencias y, como los jóvenes de su generación, se dejó llevar por los versos líricos del siglo de oro español. Pero en su caso, también con el modernismo de Rubén Darío, Amado Nervo, Juan Ramón Jiménez y otros más.
 
Los periódicos murales de su colegio –esos espacios que ayudan a descubrir talentos– fueron los primeros en acoger sus poemas. Más tarde, colaboraría con la página sabatina de Artes y Letras del diario El Comercio del Cusco. Pero antes, en 1961, aún siendo colegial, editó al mimeógrafo su primer poemario, Versos de acuarela. En Lima y en 1995 Hipocampo Editores le publicaría Por las calles del Sol.
 
Ahora tiene en prensa Iris de los sueños, que también lleva el sello de Hipocampo Editores y cuya presentación se realizará el miércoles 12, a las 18:30 horas, en el auditorio del Instituto Raúl Porras Barrenechea de Miraflores (calle Colina 398).
 
¿Cómo influyó la antropología en las creaciones de Sánchez Garrafa? Según sostiene, afirmó su sensibilidad creando un cariño inmenso por el legado cultural de nuestros pueblos. También nos confiesa que el derecho le permitió acceder al manejo de la lógica jurídica, la cual le sirve como referente en su vida como investigador social. Al final, ambas especialidades nutren sus versos.
 
Su apertura a la creación poética no se dio abiertamente, pues su padre sentía rechazo tanto por los músicos –siendo él mismo mandolinista– como por los poetas, a quienes calificaba de ineptos y borrachos. Su liberación, el poder decir aquello que sentía sin limitaciones, le llegó los últimos años de secundaria, gracias a excelentes profesores de Literatura que lo motivaron a continuar por ese rumbo. Algunos poemas destacables suyos son "El ala sobre el rostro", "Simple caña" y "Alguien está ahí".
 
Poema El ala sobre el rostro
"Un ánima en la tarde/ la hora de la noche cercana/ Un ánima con el ala sobre el rostro".
 
La presentación del libro Iris de los sueños se realizará el miércoles 12, a las 18:30 horas, en el auditorio del Instituto Raúl Porras Barrenechea de Miraflores (calle Colina 398). Se trata de un texto de innovación.
 
* Publicado en el Diario “El PERUANO”-PAG. CULTURAL de 8 de diciembre del 2012.
http://www.elperuano.pe/edicion/noticia-el-poeta-oculto-51487.aspx
 
 


sábado, 10 de noviembre de 2012

"La morada del Rayo y el Amaru" de Carlos Bardales, en la Galería "Enlace"

 
Rosa María Vargas
Historiadora y curadora independiente

Durante este último año que vengo recorriendo galerías de arte en Lima, he notado que, lamentablemente, existen galeristas cuyos criterios de selección se basan en la escuela de arte de procedencia, los apellidos y a “cierta elite” a la que pertenece el artista (porque creen que así la gente de su entorno va a adquirir las obras que expongan).
 
Afortunadamente, existen algunas excepciones y galeristas cuyo criterio amplio, basado en la habilidad  del artista, sin importar condición social o escuela de procedencia habla muy bien de Ellos  y como ejemplo tenemos a la galería “Enlace”, que dirige de forma profesional y acertada el  Sr. Roberto Ascóniga  junto a su equipo, el cual lo integra la también curadora Silvana Vargas–Machuca Barrantes a quienes les hago partícipes de mi respeto y admiración  por apoyar el talento peruano y realizar muestras de buen nivel tanto en su galería como fuera de la misma. Justamente el día 17 de octubre acudí a la inauguración de la muestra de  un destacado artista del medio: Carlos Bardales.


Carlos Bardales (Lima, 1971), artista plástico egresado de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes de Lima, con estudios en talleres de Arte y de análisis tanto en Ámsterdam (Holanda) como en Madrid (España). Actualmente radica en Cuzco y desde allí viene desarrollando su arte y en esta oportunidad  regresa a Lima para sorprendernos con una interesante propuesta  con su muestra “La morada del rayo y el Amaru”.

Claramente puedo apreciar que “La morada del Rayo y el Amaru”, va más allá de la fuerza misma de la naturaleza, que eleva y la enmarca a un nivel  espiritual, tomando como inspiración la cosmovisión del hombre a través del tiempo y del espacio. Formas y dibujos precolombinos y  elementos del arte virreinal también forman parte importante en esta muestra por la originalidad con la que Bardales ha ejecutado durante el proceso creativo de sus obras: El tallado en madera laminada en pan de oro, bronce, plata y aplicaciones de piedras naturales las fusiona en una armonía perfecta entre la naturaleza y el misticismo religioso, que  se aprecia recurrentemente  en su obra, al igual que el color Azul (color de Paz y al mismo tiempo de melancolía),  y es evidente la presencia de símbolos o códigos procedentes de  algunos  credos del orbe como el judaísmo y el cristianismo.


Así mismo, sus lienzos ,en los que predomina la técnica mixta, poseen una iridiscencia y reflejos  tales, debido a los tonos  metálicos, obtenidos (supongo )  base de láminas de pan de oro, bronce y plata  incorporadas a los lienzos (que según afirman algunos restauradores, dicha técnica con “pan de oro” se empleaba en el arte virreinal de la escuela cuzqueña y se le conocía como la técnica del “estofado”) Lo cual contribuye a  resaltar aún más su trabajo, sumado a las texturas empleadas aplicando  generosos empastes y pinceladas suaves para definir  y reproducir la belleza etérea de los rostros y cuerpos de sus arcángeles,  querubines y madonnas o vírgenes (quienes son algunos de los protagonistas de su obra), obteniendo así una producción artística  de buen nivel, técnica y sobre todo de un exhaustivo trabajo de investigación para conceptualizar de manera notable su  nueva propuesta.

Nota: La muestra estuvo abierta al público en la Galería “ Enlace”, Avenida Pardo y Aliaga 676, San Isidro, Lima – Perú, y fue visitada hasta el 10 de noviembre, de lunes a sábado de 11.00 am a 8:00 pm .
http://rosamariavargashistoriadoradelarte.blogspot.com/2012/10/mi-apreciacion-de-la-muestra-la-morada.html


Una acotación sobre el mismo tema

El miércoles (17.09.2012) en la noche se inauguró la muestra “La morada del Rayo y el Amaru” de Carlos Bardales en la Galería Enlace. Hacía meses que no me asomaba a esta galería ubicada en Pardo y Aliaga; el año pasado creo que iba una vez al mes y este año simplemente dejé de ir. Fue un descuido de mi parte, sin duda, porque había olvidado lo animadas que podían ser las noches sanisidrinas (¿quién dijo que las barranquinas eran las únicas buenas?).

Con influencias de la escuela cusqueña y el arte colonial, pero sobre todo con una interesante asimilación de corrientes contemporáneas, el arte de Bardales fluye ante nuestros ojos con un atractivo único y sugerente. Al trabajar con pan de oro o láminas de plata, estos cuadros de gran formato son como inmensas joyas que transmiten un mensaje estético a medio camino entre el clasicismo y el postmodernismo. Ciertamente, quedé encantado con la muestra.

En el transcurso de la noche me encontré con varios amigos como Miguel Samamé, José Medina y Carmen Alegre; conversé un rato con Paolo Vigo y me disculpé por no haber ido a su muestra reciente en Sala 58. También hablé brevemente con el gran Roberto Cores, con Julio Garay y con Hugo Salazar (extraordinario artista que expuso en Enlace hace un año; como curiosidad estoy incluyendo una de sus pinturas en este post), me dio mucho gusto verlo (no habíamos coincidido en ninguna muestra desde hacía meses).

Arion, octubre de 2012.


sábado, 13 de octubre de 2012

Biografía de una mascota



Un impulso, poco cauteloso pero comprensible, nos lleva a compartir con los amables blogistas este breve texto sobre el inquieto cuy que ilustra el pie de nuestra página con el nombre de “Yachaq”. Luis Negrón Alonso, amigo del alma, tuvo la generosidad de dedicárnoslo hace ya bastantes años. Este es mi homenaje a la amistad imperecedera, que cultivamos dentro y fuera de las cuyeras.


Escrito por Sikuta* 

Soy un simple aunque no anónimo cuy, nombrado por otros como cobayo o conejillo de indias, blasones éstos que consiguieron mis antepasados en los laboratorios experimentales, donde ofrendaron sus vidas en pro del ingrato hombre. Ahora ese quehacer ha sido trasladado a mis lejanos parientes, las ratas blancas, pardas, pero no a aquellas que habitan en las esferas de la burocracia dorada, los gobiernos regionales, locales y algunas ONGs. Vayamos a lo mío. 

Yo en mi mejor ángulo.
Qué riesgoso es ser mascota en el tercer mundo. Así empiezo a narrar mi corta vida, llena de vicisitudes y un final consabido, que tú ya sabes, pero lo referiré para ablandar tu rocoso sentimiento. 

Confieso que tengo envidia de mis congéneres que viven en el primer mundo, porque ellos son protegidos por la ley y básicamente porque no estoy dentro de su menú; pues, les produzco llanamente asco, repulsión, y ganas de vomitar, cuando me ven transformado en bocado. 

Mi historia no es tan reciente, porque hay noticias de mis antepasados desde tiempo remoto, que los arqueólogos identifican como el Pre Cerámico, aunque mi filogenia es más antigua. Acepto esa visión miope para no forzar tu comprensión y facilitar el trabajo de ellos, que siempre que encuentran osamentas de mi familia, la identifican como ofrenda sagrada. Pendejos. Lógico, si después de haberse comido mis pulpas, obviamente no pueden tragarse mis huesitos. Así que buen motivo para ponerme en el altar del sacrificio para los dioses. 

Luego estoy presente en las diferentes crónicas del siglo XVI, siempre como objeto sagrado o continente de proteínas y grasa para deleite de los siempre hambrientos hombres. 

¿Preguntan si tiro o no tiro? Pongo las pruebas al canto.

También aparezco en las diferentes narraciones del folklore como héroe sapiente, como el mejor fornicador y procreador de mi especie, que hasta me usan contrariamente en las propagandas de la planificación familiar, como si el acto carnal fuera reprobable entre mi especie. Está bien que para los curas, los misóginos y célibes sea algo repudiable, pero creo que para los que son normales, el hecho que refiero requiere respeto y especialmente técnica, porque deben saber los humanos, que no hay hembra fría sino mal calentada, y no hay colita honrada, sino mal trabajada. 

Me han degradado, ofendido, y han perturbado mi auto estima al ponerme de pitonisa. Me exhiben como “cuy de tómbola” en cuanta plaza pública existe. Los malandrines que cometen esta aberración, se burlan de mi parquedad, de mi perfil bajo, haciéndome adivino. Los transeúntes mentecatos que apuestan por una u otra puertecilla que escogen, están a la expectativa de ganarse unos centavos si acaso ingreso por la que ellos han señalado bajo apuesta. En ese caso soy vitoreado, alabado; caso contrario, soy vilipendiado, insultado y visto como animal de mal augurio o como dicen del mal agüero, pese a no ser ave sino mamífero roedor. 

Protesto contra la cocina novo andina.
Actualmente, centenares de productores y vendedores de forraje viven por mí y mi posterior holocausto, y dicen que es especialmente para el cuy. Las amas de casa, los maridos, los hijos o quienes vivan en el domicilio, afanosamente compran manojos de pasto y declaran cariñosamente a quienes se estacionan para la tertulia, “estoy llevando pasto para mis cuycitos”, hipócritas, porque el amor no es al cuy sino al pepián, al chactado, al horno, o las diferentes formas culinarias en que presentan mi humilde carcasa. Aún más, otros u otras me ofrecen como infaltable pieza en el tradicional potaje llamado chiriucho, que antes sólo se preparaba en la fiesta de Corpus Cristi, y que ahora es aderezado cuando al viandante se le ocurre ponérselo en su antojadizo vientre o como pieza en la sopa de cuy. 

No contentos con todo el escarnio que hacen de mi ser, hoy se las han dado por la cocina novo andina y los gastones me presentan como a un travesti, que combina con todo, para todos los gustos y un poco más y soy cuy de ambiente. 

No todo tiempo pasado fue mejor.

Al iniciar mi corta hoja de vida, insinué el trato que nos dan en el primer mundo; vale decir, el respeto que merecemos todos aquellos que estamos clasificados como fauna. Existen normas que nos protegen, hay asociaciones que dicen que nos cuidan y dan seguridad; pero, también todo eso es peliculina. Pruebas al canto. Tengo unos parientes en Europa, que me han contado sus cuitas y las de otros ‘pets’ o mascotas. 

Dicen que los o las ofrecen exhibiéndolas en jaulas pequeñas y que a los fenicios que los comercializan no les interesa que estén de sed, hambre o con algún malestar; lo trascendental es que sean vendidos, al mejor precio y certificados con vacunas y pedigrí. 

¿Conoces algún cuy de abolengo? Yo no. Todos somos populares, modestos; pero, no cojudos. El único que se cree de la clase A es el “mauro mina”, cuando el individuo no pasa de ser sino un híbrido grasoso, una bola de sebo, que nadie lo pasa. Sólo sirven para exhibición, porque en la cuyera no soplan ni a una, por más rijosa y caliente que se encuentre. En tanto, nosotros, como yoni papini me las cepillo en cadena, aunque lo único que no me agrada es la caída al final, con las patas hacia arriba y el temblorcito de mierda que me produce el culminar la faena. 

De pronto mi fama me encumbra.

La moda, la novedad o el hecho de que querer sentirse más civilizados ha propalado en nuestra sociedad el cuidado que se debe tener a las mascotas, porque dicen que tienen derechos y no saben que también izquierdos. Hay organizadas sociedades protectoras de la naturaleza y sobre entendido de los animales. Cada año nos dedican un día para dicen festejarnos, cuando sólo ése es el motivo, aunque el plato de fondo sea cuy al horno, con embutido fabricado con nuestras propias tripas y sangre, conocido como “tullan”. Y mucho más, han inventado sobre nuestro despojo un juego, que únicamente conduce a una brutal borrachera, so pretexto de buscar el zorrito “atuqcha”. Explico, una vez rebanada por los filudos dientes del tragansal, nuestra quemada piel de la cabeza, a la cual le untan una mezcla picante, tan picante que incluso los pajaritos sufren las consecuencias, proceden sañudamente a descoyuntar los despojos de nuestro cráneo, en busca del poco pero valioso seso, que muchos humanos quisieran poseer, engullir los cadavéricos ojos, y como si esto fuera poco, fracturan la cavidad de nuestros oídos en busca del huesecillo en forma de martillo, al que nombran como atuqcha. Una vez que el huesito está en la yema de su dedo índice, lo muestran alegremente como un trofeo, y los contertulios celebran estruendosamente con aplausos, resoplidos y halagos al descubridor de la miniatura ósea, que será hundida en una copa colmada de licor. El juego radica en escanciar entre pecho y espalda y de una sola vez el contenido bramante de la copa, y si acaso con el trago se va el zorrito, será proclamado campeón y felicitado efusivamente. Pero, rara vez esto ocurre a la primera de bastos; pues, generalmente tienen que ser muchos los intentos para ser declarado(as). Entre tanto, los individuos están cada vez más beodos, al extremo de enamorar por confusión a sus propias mujeres, de quienes hacen malas ausencias o ya dejaron de ser colchoneables. 

Como puedes entender, todo es farsa, que la protección de nosotros las mascotas es un acto civilizado, un principio de convivencia ecológica, que entre el hombre y las mascotas no hay la ley del más fuerte, y demás pamplinas, son pura masturbación. 

Soy mágico pero realista.
Si caes en la casa de uno de esos truhanes, porque su hijito quería una mascota, y que el infeliz quiere cultivar los altos valores y sensibilidad de sus vástagos, cuando menos piensas serás traicionado, y terminarás con tu cuerpo desnudo y bronceado, no por el sol sino por las brazas del horno, en un gélido plato y en las fauces del criador y comprador. Oirás como epitafio: el cuycito está gordito, pero me ha dado pena matarlo para comérnoslo. Cabrones. 

Para terminar y no extenderme, solo resta decir que nosotros, los o las mascotas, debemos formar una asociación para la protección del animal hombre u hombre animal. Al menos nosotros no los comeremos, pues de ello que se encarguen los vermes y después vomiten, entre tanto nosotros seguiremos multiplicándonos, aunque nos califiquen como elementos de exportación no tradicional, y sólo recordarle a los congéneres: 

—¡No es lo mismo bajarse al momento, que bajarse en el acto!

Cuzco, 28 de diciembre del 2005.

* Sikuta, pseudónimo del ácido e irónico - pero siempre jocoso- escritor Luis Negrón Alonso. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Presentaron el libro «Cosmos Moche»*

Camilo Dolorier, Guido del Castillo, Rodolfo Sánchez Garrafa, Ministro Luis Peirano,
 Lyda Casas, Walter Alva, Régulo Franco y Roberto Ochoa B.

Con dos reveladoras investigaciones sobre la cosmovisión mochica, aparece «Cosmos Moche». Se trata del primer libro de la colección Enigmas del Antiguo Perú.

“Este libro es una valiosa contribución a la interpretación del complejo mundo de los mochicas, un pueblo de agricultores y pescadores que vivieron siempre de cara al cosmos, pues dependían de las variables climáticas, del cambio de las estaciones, de los movimientos de la Luna y de la observación de las constelaciones. Fue un pueblo que vivió en comunión con el cosmos”, dijo Walter Alva durante la presentación del libro Cosmos Moche.

La ceremonia tuvo lugar en los ambientes de la Casa Belén,  sede del Museo Andrés del Castillo, auspiciador de la publicación. Su presidente, el Dr. Guido del Castillo dijo a su turno que “Cosmos Moche es un aporte al debate científico de una etapa de nuestra historia que solo se ha logrado recuperar gracias al trabajo de los arqueólogos .

La obra incluye dos reveladoras investigaciones de la compleja iconografía que decora cuatro muros descubiertos en la Huaca El Brujo y en la Huaca de la Luna, en la región La Libertad. Desde el primer hallazgo, realizado en julio de 1990, los muros siguen siendo uno de los mayores enigmas del Antiguo Perú.

En Waka de la Luna. Abajo derecha: Mural cosmológico.

La primera investigación es obra del antropólogo Dr. Rodolfo Sánchez Garrafa. La segunda por los arqueólogos Lydia Casas Salazar y Camilo Dolorier. La obra ha sido editada por Roberto Ochoa Berreteaga, periodista especializado en la difusión e identificación de nuevos destinos turísticos en el Perú.

El doctor Rodolfo Sánchez revela que los símbolos astronómicos y terrenales son elementos que construyen una compleja cosmovisión centrada en la dualidad andina y en los cambios estacionales relacionados con los marcadores astronómicos. Por su parte, Lydia Casas Salazar y Camilo Dolorier ven en el caos pictórico del Muro del Tema Complejo de Huaca de la Luna un cosmos social vinculado a ritos propiciatorios.

Como se sabe, estos muros forman parte de los principales atractivos del denominado Circuito Moche en Trujillo y su iconografía es la que más interrogantes provoca entre los turistas. El libro ha sido editado en papel couché con decenas de fotografías e infografías. Incluye una traducción al inglés y trae un CD sobre la cosmovisión Moche. 

CLAVE
El libro está a la venta en El Virrey, Sur y Crisol y en el Museo Andrés del Castillo (Jirón de la Unión 1030, Plaza San Martín). Incluye su traducción al inglés y un CD de la Huaca de la Luna.

* La República. Domingo, 23 de septiembre de 2012.

ZEIN ZORRILLA Y LA POLÉMICA DEL INDIGENISMO Y DEL MESTIZAJE

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