viernes, 12 de abril de 2013

Ayavaca con “V” de verdad*

 
A continuación encontrarán un muy bien argumentado artículo. Para su autor la forma correcta de escribir el nombre de una de las provincias del departamento de Piura es "Ayavaca". Muchos estarán de acuerdo con esta tesis. Nosotros somos partidarios de los extremos: Ayabaca, conforme a la regla de la costumbre o, mejor, Ayawaka, recurriendo a la fonética del quechua. En el caso de Cuzco seguimos el criterio del lingüista Cerrón Palomino para escribir en español y optamos por Qosqo cuando queremos relievar el nombre quechua original. Sin embargo, a futuro, será la práctica social de los "Ayawaka runakuna" la que decida cómo es que hay que escribir el nombre de su tierra. N.R.
 

Escrito por Raúl Zevallos Ortiz**

Entre los Ayavaquinos existe un viejo debate acerca de la forma correcta de trasladar a la escritura en castellano, el nombre quechua de Aya Waka. Las propuestas más conocidas son aquellas que sostienen que dicho nombre se debe escribir con b (Ayabaca), y las que argumentan la necesidad de escribir con V (Ayavaca). Como hijo de la misma provincia quisiera aportar algunos datos adicionales para la reflexión sobre este tema.
 

Con b grande
Una de las mejores defensas a favor del uso de la b grande (Ayabaca), la ha hecho el lingüista español Carlos Arrizabalaga1, quien admite que el quechua no tenía consonante labial /b/, sino una semiconsonante /w/ que en castellano solamente aparece en diptongos (por ejemplo ua, ue, ui). Es por eso, dice Arrizabalaga, que la pronunciación quechua se conserva en palabras que han pasado al castellano como huaco y guagua. Luego señala algunos ejemplos históricos que supuestamente avalarían el uso de la b grande para castellanizar aquella semiconsonante andina /w/ en la escritura de nombres como Carabaya (Karawaya o Kallawaya) y Atabaliba (Atawallpa).

Una primera comprobación necesaria, antes de exponer nuestras razones, distintas a las del señor Arrizabalaga, es que los ejemplos que el menciona son corrupciones de la escritura a partir de apuntes apresurados que no reflejan la pronunciación de origen y que por tanto, disminuyen o le hacen perder todo el sentido a la expresión. Tal vez esto no tenga mucha importancia entre la comunidad de hablantes y usuarios que reciben un término ajeno y lo incorporan a su idioma, adaptándolo para su uso; es decir, para los españoles en España, podría tener poca relevancia la manera de escribir un nombre como Atawallpa, pero para los usuarios del español cuyos idiomas ancestrales son la fuente de origen de aquel vocablo, un nombre como “Atabaliba” no significa nada y su escritura debe ser rechazada, para adoptar una alternativa que no violente las raíces y el significado de la palabra. En ese caso, escribir Atahualpa, es una forma de mantener el valor fonético del término original, sin salirse de las normas del idioma español.

Podemos encontrar la misma semiconsonante andina /w/, que forma parte del nombre de Aya Waka, en numerosos ejemplos, ampliamente conocidos, de otras palabras que han pasado al castellano mediante el uso de la G o H, manteniendo la pronunciación original: Guayaquil, Guayacundo, Guayacán, Guayusa, Huamba, Huarinjas, Hualcuy, Huancabamba, Huancayo, Huamanga.

Arrizabalaga reconoce que en muchos documentos de la época colonial –sobre todo en los primeros-, el nombre de Aya Waka se escribe Ayavaca, pero otras veces aparece como Ayabaca; estos cambios los atribuye simplemente a las vacilaciones gráficas frecuentes en aquellos tiempos. Luego concluye que la forma adecuada sería Ayabaca porque así lo ha consagrado el uso administrativo de los últimos años y porque la razón consuetudinaria es la que vence en estas cosas.2
 

Con V y con U
En realidad, los argumentos de Arrizabalaga no solo resultan muy discutibles sino que son sumamente frágiles. En primer lugar, no es cierto que la única forma de castellanizar el sonido /w/ del quechua –o del aimara-, sea mediante una b grande; hay ejemplos notables, de palabras andinas sumamente significativas, que se han castellanizado con la V de virtud: Willka, uno de los nombres del Sol, ha pasado a ser Vilca, y se conserva en numerosos apellidos y en nombres de lugares como Huancavilca, Vilcanota, Vilcabamba, Huancavelica y Marcavelica. Asimismo, Wirakocha ha pasado a ser Viracocha, Callhua se ha transformado en Calvas, Utawalu vino a ser Otavalo  y el jarawi o yarawi, se convirtió en yaraví. Por cierto, con estas referencias no hacemos más que desarrollar algunas ideas similares presentadas por Germán Leguía y Martínez hace muchos años. 

Una forma sencilla de trasladar el nombre quechua de Aya Waka a la escritura del castellano, conservando su pronunciación, fue adoptada por Guaman Poma de Ayala, quien en su lista de tambos del camino Inca, incluye el Pueblo y Tambo Real de Aya Uaca3 (escrito con “U”).

Ahora bien, existe una antigua convención de escritura derivada del latín, que se puede observar en muchas inscripciones: LVX (luz), VRBE (urbe, ciudad), ADVOCATVS (abogado), AMICVS (amigo), AQVA (agua), VIRTVS (virtud), PLVS VLTRA (más allá). De acuerdo a esta usanza, la U se escribe como V, pero se pronuncia como U; esta práctica se mantenía en la antigua ortografía española, donde se escribía “V”, sabiendo que se debía pronunciar como “U”, lo cual nos da una referencia histórica y lingüística de que el idioma castellano ha admitido el intercambio de la U” y la “V”, en su escritura. A eso se debe que en la lengua de Cervantes, las letras “U” y “V” se hayan usado indistintamente hasta muy entrado el siglo XVII.
 
Los primeros españoles que debieron registrar en su idioma el nombre de Aya Waka, lo escribieron con “V”, (Ayavaca), lo cual dejaba abierta la posibilidad de pronunciar la “U” de Ayauaca, sin violentar la grafía del castellano, donde no se escribe esas tres vocales juntas (aua). Posteriormente, otros escribientes, menos cuidadosos, remplazaron la “V” de verdad, por la b de banalidad.
 

La Real Academia de la Lengua Española, al explicar los antecedentes del uso de la “W” en la escritura del idioma castellano, indica que se usa en voces que proceden de otros idiomas, a veces con sonido de /u/ semiconsonante (como es el caso de Washington o Aya Waka), y a veces con sonido de /b/, según el origen. De manera más específica, con respecto a la incorporación de palabras foráneas con la grafía w, la academia dice que, cuando esta grafía proviene de una u semiconsonante, como en Washington, dicha pronunciación se conserva (y se mantiene la w en la escritura), mientras que “en palabras totalmente incorporadas al idioma es frecuente que la grafía w haya sido reemplazada por v simple”4 y la academia proporciona los ejemplos de vagón (procedente de wagon), vals (derivado de waltz), y vatio (que proviene de watt). Es decir, cuando la grafía w, se pronuncia como /b/ en su idioma original, el español la asimila escribiéndola con V, y cuando es una u semiconsonante, se mantiene la pronunciación y la escritura, no se la violenta inventándole un sonido que no tiene en su origen; en el caso de Washington, no se dice ni se escribe “BASHINGTON”.5

Al señalar que este es un uso frecuente, la Academia está indicando lo que es consuetudinario para el idioma español en general, en casos relacionados con la adopción y escritura de palabras extranjeras con un sonido como el de la semiconsonante andina /w/. Esto es lo admisible, usual y razonable en la lengua española y viene a ser lo mismo que, para el nombre de Ayawaka, han sostenido varios ayavaquinos ilustres, como Florentino Gálvez Saavedra y José Ignacio Páucar Pozo.6

Por último, la pronunciación popular del castellano actual, en Ayavaca y en todo el Perú, no hace distingos entre b grande y V chica, por lo tanto, la b grande no tiene en este caso ninguna ventaja o “razón suficiente” para imponerse en la escritura, porque no refleja una modalidad de pronunciación diferente. Arrizabalaga sostiene que el uso administrativo de los últimos años y la práctica “consuetudinaria” son razones suficientes para escribir Ayabaca con b grande, pero este argumento también resulta sumamente dudoso, porque históricamente, la gran mayoría de la población ayavaquina no ha tenido muchas ocasiones de escribir el nombre de la provincia.7 Las dudas se han producido sobre todo entre los minoritarios escribidores y escribientes, no siempre conocedores de su oficio, y el hecho de que el error haya sido usual o consuetudinario entre ellos, no lo convierte en norma deseable.
 
Durante más de trescientos años fue consuetudinaria la esclavitud en el Perú, ¿significa eso que debía mantenerse? El régimen colonial fue consuetudinario a lo largo de tres siglos, pero cuando se produjo la independencia, lo que era consuetudinario cambió. Es lo mismo que posiblemente ocurrirá con la escritura de Ayavaca, si así lo deciden el pueblo y las comunidades involucradas.

Ciertamente, lo mejor será retomar el nombre en su pronunciación original, ya sea que se escriba con “G”, como lo hizo el cronista Bernabé Cobo (Ayaguaca); con “H”, como lo hicieron Blas Valera y Garcilaso (Ayahuaca); con “U”, como lo escribió Guaman Poma (Aya Uaca), o con “W” (Ayawaka), de acuerdo a las convenciones de escritura del quechua. La única alternativa que no tiene justificación histórica, fonética o racional, es la de forzar la escritura de Ayavaca endilgándole una b grande que no corresponde.

NOTAS:
1. Carlos Arrizabalaga: “¿Ayabaca o Ayavaca?” Diario Correo. Piura, 25/11/04
2. Germán Leguía y Martínez: Diccionario Geográfico, Histórico, Estadístico, etc. del departamento de Piura. Tipografía “El Lucero”. Vol. I. Lima, 1914     
3. Felipe Guaman Poma de Ayala: El primer nueva corónica y buen gobierno (1615/1616) (København, Det Kongelige Bibliotek, GKS 2232 4°)
4. Real Academia Española: Diccionario de la lengua española. (DRAE). Vigésima segunda edición. Espasa-Calpe. Madrid. 2001.
5. El uso escrito de la letra b tiene sus propios espacios y funciones, completamente respetables, incluso cuando se utiliza erróneamente. César Vallejo tuvo versos elogiosos para la “b del buitre” trazada en el aire por las manos optimistas del obrero Pedro Rojas, para escribir “¡Viban los compañeros!”, en el contexto de la guerra civil española. Sin embargo, la licencia poética no se puede aplicar a nuestro caso. Vallejo saludaba la ruptura simbólica de las reglas ortográficas y gramaticales, equivalentes a las reglas torcidas de una sociedad que hacía falta enderezar. En ese marco, la falta ortográfica de Pedro Rojas, síntoma de las carencias del estado que no supo educarlo, es también un signo de autenticidad y de pureza. Allí no importa la ortografía, porque se está luchando por algo más valioso. En el caso de Ayavaca, los que defienden el uso de la b postiza, no son precisamente poetas ni proletarios y es muy dudoso que quieran sumarse a las filas esperanzadas del obrero Pedro Rojas.
6. Miguel Saturnino Zavala: Caminos y Pueblos de la Antigüedad. Piura, 1847. Cámara de Comercio y Producción de Piura. Piura, 1993.
7. La provincia de Ayavaca comprendía originalmente los territorios de la actual provincia de Huancabamba y una gran parte de la provincia de Morropón.

*   Publicado en el Suplemento Semana. Diario El Tiempo Piura 25/03/07. Reproducido también en el libro “Voces y reflexiones ayavaquinas” de Teodoro García Merino. Centro Raíces. Piura, 2007
** Comunicador, cineasta y antropólogo. Profesor en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. // Estudiante de doctorado en antropología visual, Universidad de Manchester.


domingo, 24 de marzo de 2013

Samanga para el Perú y el mundo

Escrito por Wilder Jaramillo Hualpa*

Sol radiante. Día viernes 8 de marzo de 2013. Quien escribe no recordaba ya con exactitud las muchas veces que había caminado por los mismos lugares, observando el verdor del valle interandino de Samanga, contemplando las mismas aves y escuchando sus lindos cantos. Los mismos cerros encerrando sus misterios; aspirando esa fragancia a agua, tierra, raíces y hojas de las plantas y observando fascinado las muchas piedras con grabados. Añorando tiempos lejanos, recordando tiempos de lluvia cuando las gotas estremecían las tejas puestas en los techos de las viviendas con unos sonidos descompasados y muy fuertes. Podía ser de noche o de día, era igual, y se podían oír truenos a lo lejos, quizá en el lado ecuatoriano o por el cerro Mayordomo, retumbando e imponiendo respeto.

Gladys Nole, directora de la Institución Educativa de El Toldo caminaba junto a un grupo de niños por los terrenos del señor Eusebio Girón limpiando los caminos de acceso a los Petroglifos y dando respuesta a la incesante carga de preguntas de los niños sobre el significado de la llamada “piedra de los pies estilizados”. Algo complicado explicar la función, mensajes y significado de los monumentos con litograbados. Lo mejor es obviar sutilmente la respuesta y girar hacia las leyendas, ¿por qué no hacerlo? La leyenda sobre el Kuraka descalzo de Samanga que de tanto pararse sobre una piedra para observar a una hermosa doncella que vivía con su viejo padre en el cerro La Cruz termina por dejar estilizados las huellas de sus pies en la larga piedra, es interesante y merece ser narrada.


Pero no solo es la directora de la Institución Educativa y su grupo de alumnos del cuarto grado de primaria que están realizando acciones de conservación de los Petroglifos. También la acompañan otros docentes, aunque cada uno de ellos y ellas en otros sectores de El Toldo con su propia brigada de alumnos, reconociendo y valorando la comunicación visual de mensajes probablemente de tipo religioso de nuestros antepasados.

Milton Abad Chamba y otros nueve amigos de El Toldo nos acompañan. De Ayabaca hemos llegado seis personas: Adalberto Troncos Troncos, Alex Pintado Reyes, Amelia Herrera, David Huacchillo, Rodrigo Carpio y mi persona. Somos dieciséis personas que integramos la familia del CETPRO de Ayabaca, del curso de “Atención al Turista y Conservación del Patrimonio”. El interés que nos mueve a todos es uno: Identificar, valorar y conservar los recursos arqueológicos y naturales de nuestra Ayabaca.

Ellos caminan a mi lado mientras a mi mente las palabras del estudioso ayavaquino Raúl Zevallos Ortiz me caen como los rayos del sol. Teniendo presente que la tierra es nuestra madre y que esta viva. Y que para curarse de ese olvido, uno debe salir a caminar, con el cuerpo y con la mente, para reconocer la sangre de la tierra en el agua que bebemos, para sentir en las piedras, los propios huesos de la tierra, para llenar los pulmones con el dulce aliento de la madre tierra, y para sentir que nuestros latidos son la vida que ella nos regala; para entibiar el alma con su calor y su fuego, que se enciende con el sol.


Sabemos que no solo las malas noticias se deben difundir. Y también perfectamente sabemos que falta muchísimo por hacer para el cuidado de los Petroglifos. Pero para ello tienen que pronunciarse las autoridades competentes. Y si es verdad que gente inconsciente  - niños quizás, o algún visitante - se han atrevido rayar algunos piedras con grabados; es también digno de reconocer que muchas personas están apostando por el cuidado de los recursos turísticos de nuestra provincia. Empezando por los moradores de El Toldo quienes han formado un comité de “Gestión del Patrimonio Cultural y Turístico”. Del interés del señor Rafael Sime Méndez, director de la Dirección Regional de Cultura de Piura. De la buena visión del director de la UGEL de Ayabaca, Mg. Luis Llacsahuanga Granadino, y del director del CETPRO de Ayabaca, Prof. José Gilberto Granda Gálvez, quienes preocupados por la conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Ayavaca dieron apertura al modulo de “Atención al Turista y Conservación del Patrimonio” en el Centro de Educación Técnico Productiva de Ayabaca.

El Toldo de Samanga y las enigmáticas piedras con dibujos esperan a los turistas para que admiren la comunicación ideográfica de conceptos simples o complejos simbolismos religiosos por medio de figuras y simbolismos remitiéndonos a un ámbito filosófico complejo como es el del dualismo andino.

La piedra de los pies estilizados y la laguna prieta
La primera pregunta que nos conduce a la leyenda de origen de la Laguna Prieta, tiene sus huellas en las conversaciones de una tarde, realizadas en medio de la majestuosidad del valle interandino del Samanga. Me encontraba reunido con los alumnos del módulo de “Atención al Turista y Conservación del Patrimonio” y con un grupo de comuneros observando la belleza y el verdor del valle, cuando pregunté, como quien da un paso a tientas en la oscuridad: -¿Qué sabemos de Samanga, de su antigüedad?

Uno de los presentes responde: -“Samanga es una comunidad arqueológica donde se encuentra uno de los mayores complejos de petroglifos del Perú. La cosmovisión de nuestros antepasados está grabada en esas inscripciones en piedra que representan sus conocimientos sobre la naturaleza y el hombre, sobre el tiempo y la astronomía”. La respuesta parece correcta, pero tiene un poco de frialdad, le falta el calor y la voz del terruño.


Caminamos hasta llegar a la “Piedra de los Pies Estilizados” y ahora tenemos una segunda pregunta más directa: -¿Cuál puede ser el origen de este dibujo en la piedra?

Contesta don Sérvulo, hombre alto, blanco, de ojos grandes y pelo negro:
-“En lo que actualmente es el Toldo de Samanga, vivió un venerable Kuraka, jefe de los antiguos Samangas, quien alternaba el pastoreo, la casa y la escritura en la piedras. “En aquellos tiempos, a la hora en que el sol empezaba a mostrar su presencia, el curaca aprovechaba ese instante de luz para mirar con asombro a una hermosa joven que habitaba con su padre en el Cerro La Cruz. Cada día que pasaba, la joven embellecía más y más, mientras parecía aumentar su indiferencia ante las atenciones de aquel curaca enamorado. Un día, la bella mujer se enteró que existía un arreglo para hacerla casar con su pretendiente, entonces decidió abandonar su hogar y se dirigió corriendo como una veloz gacela hacia las desérticas pampas de Huamba.
El curaca resignado y sumiso, volvía todas las mañanas y se mantenía de pie por largas horas, sobre la misma piedra alta y larga que anteriormente había sido su punto de observación, desde donde podía ver a su doncella que habitaba al pie del Cerro la Cruz. Se dice que la presencia prolongada del curaca en ese lugar llegó a hundir la piedra, dejando impresas las huellas de sus pies para toda la eternidad.
El cerro La Cruz es conocido hasta la actualidad, pero nadie ha vuelto a ver a la bella fugitiva. La piedra donde el curaca se mantenía de pie continúa en su lugar y hasta hoy muestra las huellas dejadas por el Kuraka enamorado”
La hermosura de aquella joven legendaria también nos seduce, queremos buscarla en la memoria de la gente y preguntamos ¿qué fue de la doncella?


Ahora, es el presidente de la comunidad, con su poncho marrón cortito, sus ojotas viejas y su pantalón azul parchado el que responde, levantando la mirada del plano que marca los linderos de Huamba y Samanga:
-“Ella era una mujer bellísima, no hay palabras para describir su belleza. Era alta y caminaba con la gracia de una gacela, tenía el cabello como los rayos de sol y su piel reflejaba la luz como la luna. Sus ojos tenían el color de las hojas tiernas de las plantas, toda  ella era perfecta, ¡dicen que era una diosa!”.
 Después de abandonar a su padre, la joven recorrió un largo trayecto y se internó en Huamba -continuó hablado el hombre de poncho y ojotas-. Se encontraba sola, con hambre y con sed, estaba muy desilusionada con su suerte  y lloraba las veinticuatro horas del día. Sentía una pena infinita por haber dejado a su viejo padre en El Toldo, pero ya no podía regresar. Fueron abundantes sus lágrimas que llegaron a formar una laguna. Hasta hoy el cuerpo de la doncella está perennizado en roca viva y de uno de sus ojos nace el agua que sigue alimentado la laguna”.
 -“Y ¿qué  otras historias tiene la Laguna Prieta? -Contesta don Jacinto, hombre de contextura gruesa, piernas cortas y torcidas, cara pequeña, piel blanca y pelo castaño:
 -“Antes era brava, sobre todo cuando venían algunos visitantes de mala fe con la intención de robarle los regalos que le dejábamos. Entonces, cada año se comía a uno de esos atrevidos. Un día, un muchacho de un lugar lejano se atrevió a insultarla y burlarse de sus poderes curativos, quiso quitarle los perfumes y las ofrendas que le habían dejado. Horas después, créame, lo tuvimos que amarrar en la mula para poderlo traer de regreso. Gritaba, lloraba y se sangraba todo el cuerpo con la uñas, ¡soy el Kuraka!, ¡soy el Kuraka!, decía, y nosotros: ¡no le robes!, ¡no le robes a la laguna!, le pedíamos suplicando, pero el insistía que ella no necesitaba plata, ni perfumes, ni licores, ni nada. Después de robarle se alocó horrible el hombre”.
Llegamos a Huamba al medio día, el maestro curandero que hemos contratado deja su pesada alforja a un lado y señala un punto entre las faldas del cerro: -“Por ahí, por ese hueco de la peña, sale el agua que alimenta a la laguna, antes eran dos, ¡los dos ojos verdes de la doncella! Ella sacrificó uno de sus ojos para ofrendarlo y terminar con su belleza, que era causa de su desgracia”. Alguien le pregunta,- ¿y cómo calmaron a la laguna? El maestro responde: -“Para calmar a la laguna gestionamos la llegada del padre César Girón y entonces, con todos los comuneros cargamos una cruz blanca, la subimos y terminamos por ponerla ahí, sobre esa pampa”.

Levanté la vista y era cierto. Había una cruz blanca y de sus brazos colgaba una corona descolorida y casi destrozada, que se movía levemente con el soplo del viento de las alturas.
El maestro continuó: - “Ahora está linda, señores, miren, miren. Ahí tenemos hierbas curativas en todo el entorno de La Prieta, ahí está la achupalla del oso, la hierba del desprecio, el tabaco del inca, masache, tricachi, siete ornamos, coyuma del cerro, y más…Allá al otro lado de la laguna, al fondo, miren, esas son las hierbas finas o del florecimiento para el futuro. Esa se llama la hierba del buen querer; está, la hierba de la vergüenza; aquella, la hierba de la fortuna. Son incontables las hierbas”


Entonces, entendemos que no se trata de robarle a la laguna, si no de pedirle y agradecerle dándole regalos, pero - ¿Hay algo más que podamos darle a cambio?¿qué homenaje podemos hacerle a la laguna? le pregunto al maestro. Ante la pregunta, el maestro curandero se acomoda el largo sombrero blanco, levanta los brazos y los extiende con movimientos enérgicos. - Todos lo miramos atentos y el maestro dominador de la laguna levanta la mirada al cielo, forma dos puños con las manos y declama el poema del gran poeta ayabaquino Félix Carmen Morocho:
Laguna Prieta que naces/ en la cordillera helada/ Cuidarás de la gacela/ que su fuego ardiente apaga/ en tus cristalinas aguas/ desdeñando tu hermosura.
Laguna Prieta/ doncella/ Tus lagrimas me acompañan/ en las noches solitarias/ cuando el frío me abraza/ cuando mi alma desesperada/ quiere conciliar el sueño/ para soñar con mi amada.
Cuántas noches he llorado/ debajo de tu enramada/ Donde un ave sin nido/ como yo/ me acompañaba. 
Como la pobre gemía/ del anochecer a la aurora/ de ella yo no sabía/ si es que cantaba o lloraba. 
Laguna Prieta/ mi amada/ cumplamos nuestro destino/ Tú, fecundando la tierra/ Yo cultivando conciencias/ Tú irrigando sementeras / Yo allanando caminos.

* Wilder Jaramillo Hualpa. Coordinador Cultural del Ministerio de Cultura en Ayabaca – Piura. La leyenda que comparte en este artículo fue publicada en el libro “Huamba y sus Lagunas Indómitas”,  con la que el autor obtuvo el segundo premio en el XII concurso de Cuentos y Leyendas regionales 2001 organizado por “Radio Cutivalú”.

sábado, 2 de marzo de 2013

El Desafío de Construir

 
El pasado 26 de febrero a las 7p.m. en el Hemiciclo“Raúl Porras Barrenechea” del Palacio Legislativo (Av. Plaza Bolívar S/N, Lima), se llevó a cabo la presentación del Libro “El Desafío de Construir”*, publicado en homenaje al ex Presidente Constitucional del Perú Arq. Fernando Belaunde Terry a 100 años de su nacimiento. Entre las destacadas personalidades que escriben en este libro compilado por Mesías Guevara Amasifuen, Congresista de la República, se hallan Julio María Sanguinetti (ex Presidente de la República Oriental del Uruguay, Javier Pérez de Cuellar (ex Secretario General de la ONU), Adalid Contreras Baspineiro (Secretario General de la Comunidad Andina), Francisco Miro Quesada Rada (Director del Diario “El Comercio”), Luis Bambaren Gastelumendi SJ. (ex Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana), Gustavo Mohme Seminario (Director de “La República” y Directivo de la SIP), Róger Guerra García(Presidente de la Sociedad Nacional de Ciencias) y Javier Alva Orlandini (ex Presidente del Tribunal Constitucional).
A continuación, les ofrezco el texto introductorio que tuve la honrosa oportunidad de escribir para "El Desafío de Contruir", no sin antes invitarlos a leer este libro que condensa una propuesta política vital para el Perú.
 



 
INTRODUCCIÓN

Karel Kosic, filósofo de nuestro tiempo, ha expresado con acierto que "El individuo es el individuo, pero en cuanto entra en contacto con la historia se convierte en un gran individuo creador de la historia o en un simple individuo aplastado por la historia". En este volumen se examina la figura de un personaje de la vida política nacional que, habiendo actuado en un importante tramo de la vida nacional, supo convertirse en un creador de la historia y uno de los más preclaros actores de nuestro escenario en el siglo XX.

En el Perú de 1945, promediando ya el siglo, una coalición de partidos políticos y cívicos, constituida por destacadas personalidades se presentaba como una nueva alternativa para suceder al gobernante de entonces, el civilista  Manuel Prado Ugarteche. José Luis Bustamante y Rivero, apoyado por el Partido Aprista, legalizado bajo la denominación de “Partido del Pueblo”, y por otras fuerzas políticas de la época, logra vencer a su contendor, el candidato oficialista Mariscal Eloy Ureta, imponiéndose por amplio margen, enarbolando el anhelo especial de eliminar los odios políticos, el anatema sistemático del pasado. 
 
Fernando Belaunde Terry,  llamado a convertirse más adelante en uno de los líderes políticos más connotados de nuestra Patria, emerge a la arena política en las circunstancias descritas. Arquitecto, de hablar mesurado y profundamente interesado por el devenir nacional, integra el año 1944 la lista de candidatos a una diputación por el Frente Democrático Nacional encabezado precisamente por el jurista arequipeño José Luis Bustamante y Rivero. 
 
Belaunde pertenecía a la generación de 1930, cohesionada en su afán de servicio al Perú, conformada por brillantes personalidades, tales como Víctor Alzamora Castro, René Gastelumendi, Javier Pulgar Vidal, Miguel Mujica Gallo, José María Arguedas, Alberto Tauro del Pino, Andrés Townsend Ezcurra, Julio Garrido Malaver, Augusto Tamayo Vargas y el Cardenal Juan Landázuri Ricketts.
 
Fernando Belaunde es elegido Diputado Nacional. Una importante huella de su paso por esta Cámara es la propuesta que suscribe junto a otros colegas en procura de lograr la derogatoria de los decretos leyes que establecían el estado de emergencia y colisionaban con la Constitución del Estado, así lo registra Javier Alva Orlandini para este libro conmemorativo.
 
El congresista Víctor Andrés García Belaunde, sobrino del arquitecto, acusioso investigador de la labor parlamentaria y de otros hechos históricos de nuestro país, destaca que don Fernando Belaunde no solo presidió la junta preparatoria de su Cámara sino también las importantes comisiones en las que participó, protagonizando encendidos debates en defensa de sus propuestas, hechos que en su conjunto configuran su ingreso a la política activa o lo que podríamos llamar su "bautismo cívico".
 

Era una época en que Europa, el continente que hasta entonces había regido el orden económico y político mundial, terminaba de ceder el paso a los Estados Unidos de Norteamérica consolidada como la nueva potencia mundial, junto con la URSS de entonces. Sudamérica, por su parte, se había quedado marcadamente rezagada en su desarrollo político social.  

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial eran tiempos difíciles, de reconstrucción y cierre de heridas. Esta situación no pudo pasar desapercibida para el Diputado Fernando Belaunde Terry, más teniendo en cuenta que en la disputa por el poder dentro de nuestra política interna, se sucedieron embates que quebraron el orden constitucional y el proyecto democrático en gestación. El arquitecto tiene que haber tomado nota no solo de cómo se desenvolvían los grupos y partidos políticos de entonces, sino también de las argucias y vedadas formas usadas en esos tiempos para impedir el surgimiento de nuevos actores que participen en la conducción del Estado. Sin duda percibió, también, el lado positivo de la política, el deseo de unidad nacional, la preocupación constante por el desarrollo del país y el afán democrático de resolver los grandes problemas patrios, anhelo presente en el pensamiento de ilustres personajes como Jorge Basadre, José León Barandiarán, Javier Correa Elías, Enrique García Sayán, Honorio Delgado, Rómulo Ferrero y Manuel J. Bustamante de la Fuente, entre otros. 

Fernando Belaunde Terry, siendo todavía niño, había conocido ya el destierro acompañando a su padre, don Rafael Belaúnde Diez Canseco, experimentando los sinsabores de la polìtica que fueron templando su carácter y personalidad. Por tanto, allá por el año 1956 no tuvo que pensar mucho para acudir al llamado del Frente Nacional de Juventudes Democráticas que lideraba el joven estudiante de derecho Javier Alva Orlandini, en un tiempo de intensas jornadas cívicas, que tuvieron lugar para exigir a la dictadura la inscripción de su candidatura a la presidencia de la República. 
 
La historia se ha encargado de registrar ester hecho conocido como el Ultimátum de La Merced, cuyo innegable protagonista fue el "Hombre de la Bandera", evidenciando el nacimiento de un nuevo liderazgo, con una nueva forma de hacer política. Ante circunstanciales reveses, Belaunde se inspiraría en la grandeza y valores que caracterizaron a las culturas precolombinas y el gran imperio del Tahuantinsuyo, así como en el trabajo solidario de las comunidades del Perú profundo, fundando un 7 de julio de 1956 en Chincheros-Cuzco, su partido Acción Popular, de claro corte nacionalista y no alineado con las grandes corrientes que mantenían dividido al mundo, con el que llegaría dos veces no consecutivas al gobierno (1963-1968 y 1980-1985).                    


Siguiendo el viejo adagio popular que dice “sólo se ama lo que se conoce”, Belaunde emprendería viajes por los diferentes pueblos y villorrios de nuestra vasta y agreste geografía para “beber de sus fuentes la inspiración”. Producto de esos viajes “Pueblo por Pueblo”, Belaunde extrae los principios ideológicos y doctrina de Acción Popular plasmado en sus obras “El Perú como Doctrina” y  “La conquista del Perú por los peruanos”. Nunca antes alguien había antepuesto al Perú como fuente de inspiración y laboratorio de su teoría y praxis política, por ello Sandro Mariátegui dice que el gran líder de Acción Popular construyó su propio esquema conceptual partiendo de nuestra realidad concreta, ejercicio que constituye una forma particular de filosofar. Bien podría decirse que desde entonces los peruanos empezamos a recuperar la auto estima y el orgullo nacional, venidos a menos por el impacto negativo que dejara como secuela la época colonial.


Victorioso en su momento y ya al frente del Gobierno, Fernando Belaunde emprendió obras decisivas.  Estableció el Banco de la Nación, como ente recaudador de nuestros impuestos e impulsor del desarrollo, en reemplazo de la ex Caja de Depósitos y Consignaciones. Decidió llevar la “educación al encuentro de los educandos”, así como brindar salud y calidad de vida a la población. La “Conquista del Perú por los peruanos” fue el sello característico de una innegable labor de inclusión social desarrollada en sus dos administraciones gubernamentales.

Su obra estuvo orientada mayormente a las grandes obras públicas: construcción de carreteras (principalmente la Marginal de la Selva), aeropuertos, conjuntos habitacionales, reservorios, etc.; asimismo, restituyó el origen democrático de las autoridades municipales. Sin embargo, enfrentó una crisis política, al no contar con mayoría parlamentaria y, en cuanto a política económica, tuvo que lidiar con la inflación.


El perfil humano de Don Fernando Belaunde Terry, sus ideas en el campo de la economía y apoyo social, son abordadas también en este volumen con testimonios de vida sobre el “Hombre de la Bandera” y su trajinar en la política nacional. Su innegable interés por la ciencia, es abordado sobre la base de la obra “El Joven Belaunde” y la historia de la Revista “El Arquitecto Peruano”. En este terreno destaca, sin duda, la creación del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) de innegable aporte a la vida del país.

La visión de Estadista y la importancia que le da a la energía, para el futuro nacional, ha sido analizada a partir de sus más importantes emprendimientos, las hidroeléctricas y su política de apertura que coadyuvara al descubrimiento del yacimiento gasífero de Camisea, que tanto aporta hoy a la economía de todos los peruanos.

La firmeza en defender la integridad del territorio patrio, frente a la amenaza extranjera –hoy ya superada-  y  su afán de trabajar para lograr la integración de los pueblos de esta parte del continente, incluso proponiendo una moneda común, es evocada por  su ex Canciller, Javier Arias Stella y por Adalid Contreras Baspineiro, Secretario General de la Comunidad Andina, quien rescata la célebre fórmula: “Interconexión hidrovial y energética + libre tránsito + moneda común = integración”.
 
La visión americanista del Presidente Belaunde se manifiesta con ocasión del Conflicto de las Malvinas. Fueron precisas sus órdenes en apoyo a la causa argentina sobre el territorio y los espacios marítimos en disputa. Martín Belaunde Moreyra pone justo énfasis en la preocupación de Fernando Belaunde por evitar la guerra y el costo que ésta supone en todo orden de cosas.
 
Hasta los ocasionales rivales políticos de Fernando Belaunde reconocen su honradez a toda prueba, sus esfuerzos para integrar el país mediante la interconexión vial y fluvial y su amor por el país; pero si acaso alguien dudase de la certeza de estas expresiones, está el juicio contundente de una personalidad indiscutible como es Julio María Sanguinetti, ex presidente de la República Oriental del Uruguay, quien destaca que nuestro personaje perteneció a una gran generación de constructores democráticos, que en las dos décadas del 6O y 80 del siglo pasado se abrieron paso entre golpes militares endémicos y guerrillas sediciosas. Se nos recuerda que al tiempo de llegar Belaúnde al gobierno por vez primera, en 1963,  Kennedy acababa de lanzar la “Alianza para el Progreso”, Kubitschek inauguraba la audacia arquitectónica de Brasilia, Rómulo Betancur abría un período democrático en Venezuela, Eduardo Frei ponía en el gobierno por vez primera a la Democracia Cristiana, grandes sucesos frente a los cuales no faltaron hechos lamentables como la actuación del ejército argentino que puso punto final al lúcido planteo desarrollista de Arturo Frondizi.

Belaunde fue testigo de la Caída del Muro de Berlín, acto simbólico que acaba con la bipolaridad del mundo, y que sin duda le hace justicia a la posición política que siempre mantuvo y diferenció a su partido Acción Popular: el no estar a la izquierda y tampoco a la derecha, sino más bien ADELANTE como símbolo de progreso y cambio.

 
Gastón Acurio Velarde y Monseñor Luis Bambarén Gastelumendi destacan en este libro de homenaje el sentido solidario de la política del presidente Belaunde, inspirada y extraída de la tradición andina. Con cooperación popular se fortaleció el sentido comunitario del pueblo pobre, acostumbrado siempre a organizarse para obras en bien de sus pueblos (escuelas, caminos, canales de regadío. Ahora que el crecimiento económico ha traído beneficios a nuestro país, quedando aún pendiente la tarea de inclusión social, de hacer partícipes a los que requieren de mejores servicios, de calidad de vida, del derecho al trabajo y respeto a su propia cultura, es innegable que no tenemos que buscar formulas extranjeras sino más bien invocar –como lo hizo el arquitecto Belaunde– a  la “ley de hermandad” que el Inca Garcilaso de la Vega rescató del Antiguo Perú como un código de moral solidaria.

Al celebrarse el centenario de su natalicio a lo largo y ancho del territorio nacional, es precisa la reflexión de Javier Pérez de Cuellar, quien comparte con todos los peruanos el siguiente pensamiento: “Qué honroso y qué grato habrá sido para él ingresar a nuestra historia como el gobernante que durante diez años simbolizó la democracia, la honestidad política y personal, así como la total entrega al desarrollo de su patria”. Este libro de muchas voces trata de aproximar al lector a un mayor conocimiento de la vida y obra del arquitecto Belaunde, y pretende generar un estado de conciencia y de profundo amor por nuestro país.

Rodolfo Sánchez Garrafa

* Guevara Amasifuen, Mesías (Comp.): El Desafío de Construir. Homenaje a Fernando Belaunde Terry a 100 años de su nacimiento. Fondo Editorial del Congreso del Perú. Lima 2012. 320pp.


sábado, 26 de enero de 2013

El Vaticinio Moche. 2040: The Moche apocalypse?

Escrito por Maribel De Paz*


Si los mayas se equivocaron, los moches bien podrían proveer la siguiente profecía del miedo. Como lo explica el periodista Roberto Ochoa, editor del libro Cosmos Moche, recientemente publicado por el Museo Andrés del Castillo: los llamados muros “del tema complejo” de las huacas de Cao Viejo y de la Luna dan cuenta de la particular alineación de cinco planetas acontecida el 11 de septiembre del año 750. “Quizá ellos pensaban que cuando se repita ese fenómeno sería el fin del mundo, y ese fenómeno se va a repetir. Será el año 2040”, dice Ochoa sin pestañear, y apela a la información proporcionada por el fascinante programa Stellarium de acceso gratuito en internet.

Más allá de presagios apocalípticos, sin embargo, lo cierto es que esta publicación cuenta con dos investigaciones que echan luz sobre esos muros considerados como la “Piedra Rosetta” del mundo Moche, en alusión a aquella que gracias al francés Champollion permitiera descifrar los jeroglíficos egipcios.

Tratando de dar respuesta a la enigmática iconografía que allí se encuentra, el antropólogo Rodolfo Sánchez Garrafa indaga en sus páginas sobre la representación del cosmos en los murales mochica; y los arqueólogos Camilo Dolorier Torres y Lyda Casas Salazar ahondan en los ritos, tránsito a lo sagrado y búsqueda de equilibrio en el mundo Moche, proponiendo que entre el “caos” de figuras de dichos muros existen indicadores del fenómeno de El Niño. La publicación, pues, busca llenar vacíos interpretativos que expliquen la cronología de la civilización Moche, cuya enigmática desaparición algunos achacan a un “mega Niño” que dejaría como bebé de pecho al que asoló en 1983.

¿El principal enigma de los moches? Responde el editor: “Este muro, que pudo ser un mapa del cosmos, del orden del mundo. Alguna vez se descubrirá cuál es el mensaje del muro, probablemente un mensaje del fin del mundo, y alguien hará una película de esto. Me da envidia lo bien que se markeatea a los mayas. Me encantaría estar en Promperú y marketear a los moches”. Entonces, para los que no alcanzaron a prepararse para este fin del mundo, no preocuparse: todavía queda el siguiente. Faltan 28 años. Tic tac.

* Publicado en Revista Caretas Nº 2263 de 20.12.2012.


2040: The Moche apocalypse?
Maribel de Paz for Caretas
Translated and adapted by Nick Rosen
January 2, 2013

The Maya were wrong, and the Moche might well provide the next frightful prophecy.


As journalist Roberto Ochoa, editor of the book Cosmos Moche, explains, the “tema complejo murals” in the Cao Viejo and Luna pyramids reveal a particular alignment of five planets, which occurred on September 11th in the year 750 A.D. “Perhaps they thought that when this phenomenon occurred again, it would be the end of the world. This phenomenon will be repeated. It will be in the year 2040,” says Ochoa, without batting an eyelid.

Beyond apocalyptic predictions, however, what is certain is that the book includes two studies that shed light on these murals, considered the “Rosetta Stone of the Moche world.”

Trying to provide an answer for the enigmatic iconography found there, anthropologist Rodolfo Sánchez Garrafa investigates the representation of the cosmos in the Moche murals, while archaeologists Camilo Dolorier Torres and Lyda Casas Salazar explore the rites, movement to the sacred and the search for equilibrium among the Moche. They propose that among the supposed chaos of the figures on the murals, there are indicators of the El Niño phenomenon. The publication, therefore, seeks to fill in the interpretive holes and explain the chronology of the Moche civilization, whose mysterious disappearance is attributed many to a “Mega El Niño” that would have made the one that struck in 1983 look like nothing.


The greatest enigma of the Moche? According to the editor: “This mural, which could have been a map of the cosmos, of the order of the world. Once they discover the message of the mural, it will be about the end of the world, and someone will make a movie about it. I envy how well the Maya are marketed. I would love to be in PromPerú and market the Moche.”

So, for those who did not manage to prepare for the end of the world, don’t worry: there’s still another one. You have 28 years. Tick tock.




martes, 15 de enero de 2013

NUESTRAS ARTES. El boom de las editoriales

Escrito por María Luz Crevoisier*

Es saludable constatar cómo en el Perú estamos viviendo un interesante movimiento editorial de carácter independiente, el cual es una alternativa a los círculos oficiales y que no se quedó en Lima, pues como una llama votiva se ha extendido por los principales departamentos del país.

Este auge, inédito en décadas anteriores al tercer milenio, se inició a fines del siglo XX como una apuesta al azar, pero con resultados que superaron las expectativas. Y ello pese a que en nuestro medio la lectura no es un ejercicio que se practique masivamente, fenómeno extendido por toda América Latina. 


Destacan en este rubro las labores pioneras de Matalamanga, Mesa Redonda y Bizarro, esta última de gran notoriedad por sus promociones a nuevos nombres. Hipocampo –cuyo nombre deriva del cuento de Valdelomar El hipocampo de oro–, desde su aparición en 1996, se ha convertido en el sello de los poetas. Está a cargo del narrador Teófilo Gutiérrez Jiménez, quien tiene varios premios por sus producciones. En el primer trimestre del nuevo año, ha proyectado editar los libros de Dalmacia Ruiz-Rozas, Róger Santiváñez, Mesías Evangelista, Evgueni Bezzubikoff y Raúl Noblecilla.

Paralelamente a este boom editorial han surgido revistas literarias de gran calidad como Etiqueta Negra, Buen Salvaje, Onice, El Hablador, En la Sala de Espera y otras. En ellas se recogen los trabajos de especialistas, la mayoría jóvenes y casi todos blogueros, pues en esta fabulosa aventura el internet se ha convertido en un soporte de primer orden.

Lima tiene gancho
"Más barato que una chela", era el grito del joven vendedor, promocionando facsímiles, revistas y libros en la Feria de Editoriales Independientes que, como cierre de año, se realizó en 2012 en el Parque Washington. Allí constatamos la participación de cerca de 20 editoriales como Casatomada, Mesa Redonda, Polifonía, Caja Negra, Mano Alzada, Pasacalle, Sarita Cartonera y de otras que evidencian el auge que está alcanzando esta actividad y que se ha extendido a provincias. 

Así tenemos que Arequipa, eternamente pionera en estas lides, se ha colocado a la cabeza de este boom bibliográfico. Por algo aspira a convertirse en la capital nacional de las artes y las letras, y para demostrarlo cuenta con editoriales independientes tan excelentes como Dragotea, El lector y Cascahuesos.

Biblioteca interior
El municipio de Huari también apoya esta actividad, como lo evidencia la reciente publicación de 20 obras literarias, entre ellas la novela Anusia, de Julio César Pozo Cuevas. Una experiencia novedosa es la de Ricardo Virhuez Villafane, quien a través de su editorial Pasacalle de Lima trabaja con diferentes regiones. Cusco, no obstante que vive una renovación literaria en los últimos tiempos, no ha priorizado una política editorialista; igual fenómeno ocurre en Cajamarca, que también cuenta con excelentes poetas y narradores. Felizmente, Puno ha sabido superar estas ausencias a través de sus editoriales Lago Sagrado e Hijos de la Lluvia, igual que lo hace Chimbote con Río Santa Editores y Ornitorrinco.

Trujillo tiene Papel de Viento, especializado en ediciones populares, mientras que Ayacucho cuenta con Editorial Altazor y Ediciones Cenáculo.

La tarea que han emprendido estos "caballeros de la letra" es harto riesgosa, pero también gratificante. Se demuestra así que ahora el Perú es un destino seguro para ese tipo de trabajos que dinamizan el desarrollo cultural e incluso lo promueven. Un ejemplo son los concursos convocados, como el de novela fantástica que está lanzando Casatomada para este año y otro que en 2010 lanzó Hipocampo, denominado Premio Libro de Poesía Breve, en el que seleccionaron cinco libros editados en 2011. Este año proyectan repetir el concurso para dar a luz a otros cinco poetas jóvenes. Enhorabuena.

*Publicado el Sábado 12 de enero del 2013 en el Diario El Peruano, Página de Artes y Letras.


ZEIN ZORRILLA Y LA POLÉMICA DEL INDIGENISMO Y DEL MESTIZAJE

  Juan Carlos Lázaro “Ni hispano ni indígena, sin embargo, ambos a la vez” (1), es el más reciente título de Zein Zorrilla que forma parte d...